EL PRÍNCIPE

EL PR�NCIPE

Editorial:
NAVONA
Materia
Filosof�a
ISBN:
978-84-17181-16-1
Disponibilidad:
Disponibilidad inmediata

21,00 €

El Pr�ncipe es, sin duda, un cl�sico en el sentido m�s literal del t�rmino, pero tambi�n uno de los libros peor entendidos de la historia de la literatura mundial. Baste pensar en el sentido negativo que en todas las lenguas se da a los t�rminos maquiavelismo y maquiav�lico. Con ellos usualmente se designa un uso del poder pol�tico carente de prejuicios, en el que el fin justifica cualquier medio. No ha existido hombre poderoso en la tierra, desde Carlos V a Catalina de M�dicis, de Luis XIV a Napole�n, hasta los dictadores de la �poca contempor�nea, que no hayan sido acusados de leer secretamente El Pr�ncipe para obtener consejo e inspiraci�n. Sin embargo, puede decirse que Maquiavelo y el m�todo de investigaci�n que desarrolla significan para el origen del pensamiento pol�tico moderno lo que Leonardo da Vinci y el suyo significaron, en la misma �poca, para la ciencia. A partir de un vasto inventario de la historia de las �pocas pasadas y de la contempor�nea, Maquiavelo se esfuerza por extraer las relaciones, las constantes, aquellas leyes, en definitiva, que permiten los a los Estados, sean Rep�blicas o Principados, durar o prosperar. Niccol� Machiavelli (Florencia 1469-1527) Escritor y estadista florentino nacido en el seno de una familia noble empobrecida, Niccol� di Bernardo dei Machiavelli vivi� en la Florencia de los M�dici en tiempos de Lorenzo el Magn�fico y de Pedro II. Tras la ca�da de Girolamo Savonarola (1498) fue nombrado secretario de la segunda canciller�a encargada de los Asuntos Exteriores y de la Guerra de la ciudad, cargo que le llev� a realizar importantes misiones ante el rey de Francia, el emperador Maximiliano I o C�sar Borgia, entre otros. En 1520 el cardenal Julio de M�dici le confi� varias misiones y, cuando se convirti� en el Papa Clemente VII (1523), pas� a ocupar el cargo de superintendente de fortificaciones (1526). En 1527, el saco de Roma trajo consigo la ca�da de los M�dici en Florencia y la marginaci�n pol�tica de Maquiavelo, quien muri� poco despu�s de ser apartado de todos sus cargos.